Los maltratos a la infancia en
Chile La Nación - 4/7/05 |
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Duro con los niños El
70 por ciento de los niños y niñas de nuestro país ha sufrido agresión física o
sicológica. Los especialistas creen que la resiliencia, el cariño y políticas enfocadas
realmente a ellos y no a lo adultos, pueden ser herramientas de peso para terminar con los
golpes a su cuerpo, mente y corazón. Hace
tres meses las cosas tomaron un rumbo más dramático. Giovanna dejó de hablar. Ahora se
comunica con gruñidos y ladridos, imitando a su perro. Este
caso -que significó la intervención de Servicio Nacional de Menores el viernes pasado-
es, sin duda, un hecho extremo de abandono, negligencia y maltrato. Sin embargo, no es un
caso aislado y da cuenta de lo crítico que puede llegar a ser el abuso contra los niños
en el país. Lo
peor, según los expertos, es que en un país con el desarrollo que ha alcanzado el
nuestro, la sociedad tiende a pensar que la cobertura de las necesidades de los niños ha
ido en aumento y que son más escuchados y queridos que antes, porque también existe una
mayor cultura hacia la no agresión. Pero las cifras no demuestran este avance. El 70 por
ciento de niños y niñas de Chile ha sufrido violencia física o sicológica alguna vez. La Resiliencia Hay
un grupo de siquiatras y sicólogos infantiles que creen en la resiliencia como una de las
herramientas para evitar el maltrato. Esto, porque colabora en desarrollo actual de los
menores y a su posterior adultez comprometida con la no violencia. El
siquiatra chileno Jorge Barudy, quien lanza hoy en nuestro país el libro Los Buenos
Tratos a la infancia. Parentalidad, apego y resiliencia, explica este último
concepto como una capacidad que permite a los niños sobrepasar experiencias difíciles
que les tocan vivir. No es innato, se adquiere. Los niños conocen entornos
saludables y los reconocen parcialmente, porque han tenido una experiencia de amor que le
ha dado la posibilidad de darse cuenta que es querible, aunque haya sido víctima de una
injusticia. Eso, según Barudy, lo convierte en un ser humano constructivo. La
resiliencia es fundamental también tanto para los padres como para las madres, porque les
permite evitar repetir modelos de agresión que han vivido. Macarena
Valdés, directora de la Escuela de Enfermería de la U. de Chile y experta en temas de
familia y resiliencia, indica que en las familias chilenas, en general, destacan dos
acciones que son antagónicas a la posibilidad de que el niño desarrolle resiliencia: la
sobreprotección y la comparación con los otros. La primera, porque genera en el menor la
sensación permanente de que no es capaz de hacer las cosas por sí mismo, y la segunda,
porque evalúa al individuo sólo en relación a otros y no sus propios logros. Otro gran
problema de las familias chilenas, indica Valdés, es que en general no hay una política
de buenos tratos con los niños, ya que en general se piensa que la educación dura es la
correcta. En nuestro país es muy fuerte esta idea de educar a palos, educar duro,
derechito para que no se enchuequen, esa cosa media militar que tenemos de pensar que si
los regaloneamos mucho se van a malcriar, dice. Según
la doctora Edith Grotberg, de la Universidad de George, (EEUU), las fuentes para
desarrollar la resiliencia se basan en tres pilares: Yo Tengo; Yo Soy o Estoy, y Yo Puedo.
La idea del Yo Tengo significa que el niño comprende y puede decir que tiene
personas en las cuales apoyarse, en quienes puede confiar, y que lo guiarán y cuidarán.
Yo Soy y Estoy, trata que el menor aprenda a respetarse a sí mismo y al
prójimo, que sea querido por los demás y que esté dispuesto a responsabilizarse de sus
actos. La idea de Yo Puedo se refiere a la capacidad de hablar sobre sus
cosas, de poder buscar la manera de salir de sus problemas o encontrar ayuda cuando la
necesita. Economía anti-niños Es
indudable. El éxito económico hace pensar que la satisfacción está en juguetes
sofisticados, caros. Un viaje de tarde completa a un mall. Sin embargo, estos engaños
están lejos de generar verdadera felicidad para un niño si éste no es tratado con amor
por su entorno. La
economía está centrada en un modelo anti-niño. Prioriza el mercado y por lo tanto es
responsable de una cultura terriblemente consumista, individualista, que hace que los más
vulnerados y los que necesitan de cuidados estén en desventaja. Hay cifras que son
dolorosas, hay 18 mil niños que mueren de hambre diariamente en el mundo y ése es un
indicador de un desajuste planetario, recalca Barudy. En
Chile también debe ser una alerta para todas las organizaciones que cumplen un rol
importante en el desarrollo de los niños. Según
los especialistas la familia sigue siendo un pilar fundamental de la sociedad. Más que
nada, porque la naturaleza le ha dado los recursos biológicos para empatizar con los
niños. Pero hay otras instituciones que juegan un rol fundamental, como los jardines
infantiles, la esuela y al mismo lo que rodea a la vida en los barrios. Todo esto puede
sustituir incompetencias de una familia no apta para entregarle buenos tratos a un niño o
una niña. Sin
embargo, la opinión de Barudy respecto al desarrollo de estas otras instituciones en
Chile no es la mejor. Mi impresión es que la infancia no es prioritaria. Las
políticas públicas no van en ese sentido. Los programas siguen siendo adultistas,
centrados en los intereses de los adultos y aunque se han hecho progresos en educación,
aún el Estado no está inspirado en las necesidades de la infancia. |