Espantoso crimen de mujer que golpeó y dejó agonizar dos días a conviviente

Las Últimas Noticias - 4/6/05

 

 

 

Lidia Álvarez ya no aguantó más. Según la policía civil, la analfabeta mujer, de 39 años, aseguró que su conviviente, Héctor Meza, solía golpearla hasta el cansancio cuando se emborrachaba y que, pese a todas las constancias policiales que habría interpuesto en Carabineros por posible violencia intrafamiliar, su calvario no tenía fin.

 

La tragedia llegó al punto cúlmine la noche del 30 de mayo, en calle Catedral, en Santiago centro, cuando la mujer se percató de que su conviviente, de 40 años, había llegado borracho a la casa y que supuestamente tenía intenciones de maltratarla.

 

“La mujer, según confesó, se defendió del presunto maltrato y golpeó en reiteradas ocasiones la cabeza de la víctima con una botella de cerveza. El hombre quedó aturdido en el suelo”, aseguró ayer la Policía de Investigaciones.

 

Acto seguido, Lidia Álvarez tomó un cuchillo cocinero y propinó unos cortes profundos en la pierna derecha de su conviviente.

 

Héctor Meza agonizó durante dos días en el dormitorio de la vivienda y murió desangrado.

 

El crimen sólo quedó al descubierto la noche de ayer cuando la mujer hizo una particular denuncia a la policía civil. Aseguró que su conviviente había sido supuestamente asaltado en forma brutal y que había llegado a la casa en estado agónico. Recalcó que ni siquiera había alcanzado a llamar a una ambulancia.

 

Pero los detectives de la Brigada de Homicidios, se percataron de que la mujer estaba mintiendo. Y, luego de revisar la casa donde ambos vivían, hallaron las pruebas que la inculpaban, entre ellas, un colchón ensangrentado oculto en una pieza. Lidia Álvarez decidió confesar el crimen y, de paso, contar el drama que presuntamente la afligía y que la habría llevado a tomar la desesperada medida.

 

Lo alimentó

 

Según la policía civil, luego de los cortes, Lidia Álvarez colocó a su conviviente malherido sobre la cama matrimonial. Luego, tal vez arrepentida de su sanguinaria golpiza, decidió alimentar a Héctor Meza durante los dos días que duró su agonía.

 

La mujer también habría confesado que para ocultar el crimen, escondió el colchón manchado con sangre y limpió el piso de la habitación.

La mujer permanece detenida y fue puesta a disposición del Cuarto Juzgado del Crimen de Santiago.