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Proponen usar
películas para hablar de violencia con hijos La Tercera-5/8/05 |
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Destacado sicólogo español y autor del libro sobre cine y violencia
Jauría Humana entrega sus recomendaciones. No solo las
películas y la televisión sirven para entregar pautas morales a los niños y
adolescentes. Los conflictos cotidianos, como las burlas entre compañeros de
curso, son útiles para guiar a los menores por el camino de la no violencia. Cómo hablar con los
hijos de los atentados terroristas de Londres o del compañero que fue
agredido por ser tartamudo? ¿cómo
sensibilizarlos para que cuestionen la violencia y no sean partícipes de
ella? Javier Urra, destacado sicólogo
español y miembro del Tribunal Superior de Justicia de Menores de Madrid,
opina que se puede a través de "la educación para la no violencia". Esto se logra,
propone el experto, utilizando todas las herramientas que estén al alcance de
los padres para explicar la violencia en la vida diaria a los hijos. Entre
ellas están las películas que contengan elementos de violencia, como
agresividad y discriminación. Urra, junto con un
equipo de especialistas, escribió el libro Jauría Humana: Cine y Psicología (Ed. Gedisa) que aborda este
tema. En el texto los
autores comentan filmes asociados con elementos cruciales de la violencia
humana y que, de alguna manera, tienen su paralelo en historias reales. Como
el asesino en serie, la delincuencia juvenil, las pandillas, los sicópatas,
los asesinos sin remordimientos, la justicia y la inexistencia de ella.
Figuran películas como La Soga, El silencio de los Inocentes, La Naranja
Mecánica, American History
X y Tesis. Maltrato infantil
También filmes como
Kramer contra Kramer, que
aborda el divorcio y sus efectos en los hijos; y El Bola, donde se evidencia
el maltrato infantil, son útiles: "Con estos filmes los padres pueden
generar un discusión sobre la violencia y hablar de la realidad con sus hijos
a partir de los 12 o 14 años", acota. El cine no genera violencia,
afirma el autor: por el contrario, puede utilizarse como una herramienta para
desarrollar la capacidad crítica, cuestionar que un hombre mate a otro por
poder o que un niño golpee a otro porque le parece gordo. Para la sicóloga
infantil Verónica Pérez, académica de la U. del Desarrollo, el tema de educar
en la no violencia comienza en los primeros años, cuando ya se manifiesta la
rabia y la agresión: "La gracia es que la puedas poner en palabras y en
ritos que permitan socializar la agresión en los niños. Cuando eso se pierde
es cuando entra la violencia, los insultos y los golpes", dice la
experta. La idea, opina
Javier Urra, es que los padre ayuden a sus hijos a
traducir la violencia verbalmente, siendo capaces -además- de generar
antídotos contra las acciones agresivas y entregarles pautas morales
poderosas que les permita discernir para optar o no por violencia: "Que
el día de mañana el adolescente no se queje porque nadie le contó que era
cruel agredir e insultar a alguien, o que quitarle el dinero a un niño es un
robo". Afirma que es
necesario educar para dominar la naturaleza violenta, para ser feliz sin
dañar, sufrir cuando se es testigo de violencia y ser sensible al
sufrimiento. "Le puedes hablar de la guerra en Irak mientras ves las noticias,
pero hay ejemplos más cercanos: 'Hijo, cuando estás el colegio y tus
compañeros molestan al de las orejas grandes ¿de qué lado te pones? Eres
capaz de defender al más débil y pasar a ser otra víctima o prefieres
burlarte de él", ejemplifica Manejo de la agresión en los niños
La sicóloga
Verónica Pérez explica que la agresión y la manifestación de la violencia
debe ser canalizada por lo padres a través de la contención y el manejo de
emociones: A partir de los dos
a tres años los niños ya debieran ser contenidos en su rabia y agresión
natural, como la que emerge con gestos como "esto es mío" y el
comienzo de la individuación. Luego, a los siete
años, con su ingreso al colegio, también vienen períodos de agresividad
expresada en peleas, juegos más violentos y grupos de poder versus niños más
tímidos. En la adolescencia
adopta varias formas: la exclusión del grupo de pares, el pelambre, la
violencia verbal y física. Al hablar con los hijos
Enseñarles que hay
dos opciones: responder a la agresión entendiéndola o siendo violento. Utilice
herramientas como películas, cuentos o internet,
pero en necesario educar a través de la experiencia con buenos modelos
paternales. Cuestione los
hechos violentos en el momento en que suceden, ya sea por la propia
experiencia del niño o lo que muestran las noticias. Muéstrele al niño
que él está actuando en forma violenta. Por ejemplo, "fuiste violento y
eso no está bien, no dijiste que estabas enojado, sino que le pegaste una
patada a tu hermano". Filmes como el Rey León o Pinocho también pueden
ser analizados. Proponen usar películas para hablar de
violencia con hijos Los
filmes, al igual que los cuentos y la televisión, exploran y exponen la cruda
realidad, a veces expresada en muertes, asaltos o violencia adolescente. El
experto Javier Urra propone usarlos como
herramienta para sensibilizar y desarrollar la capacidad crítica en niños y
adolescentes. |
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